Texto bíblico Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (2 Corintios 7:1, RVR1960):
Oración inicial Señor Jesús, abre mi entendimiento para comprender tu Palabra. Ayúdame a ver mi pecado con humildad, a confiar en tus promesas y a vivir una vida santa que te honre. Transforma mi corazón para parecerme cada día más a Ti. Amén.
Meditación y enseñanza de Jesús Dios nos ama y, por medio de Jesucristo, nos hizo sus hijos y nos dio grandes promesas. Por eso, perfeccionar la santidad significa dejar que Él transforme cada día nuestro corazón, pensamientos y acciones para parecernos más a Cristo. No buscamos ser santos para que Dios nos ame, sino porque ya nos amó primero (1 Juan 4:19). Esta transformación no ocurre por nuestras propias fuerzas, sino permaneciendo unidos a Jesús y obedeciendo al Espíritu Santo, quien produce en nosotros un carácter que da fruto para la gloria de Dios (Juan 15:5; Gálatas 5:22-23; 2 Corintios 3:18).
Pregunta para reflexionar ¿Estoy creciendo cada día en santidad o me he conformado espiritualmente?
Aplicación personal Hoy decido vivir en santidad porque Cristo me amó y me salvó. Quiero apartarme de todo lo que desagrada a Dios, permitir que Él transforme mi corazón y mis acciones, y permanecer unido a Jesús para crecer cada día y dar un fruto que honre su nombre (2 Corintios 7:1; Juan 15:5; 2 Corintios 3:18).