Texto bíblico Si alguno tiene oídos para oír, oiga. (Marcos 7:16, RVR1960)
Oración inicial Señor, me acerco a tu Palabra con un corazón humilde. Abre mis oídos espirituales para no solo oír, sino entender y obedecer lo que Tú quieres enseñarme. Quita de mí toda dureza de corazón y permíteme recibir tu verdad con fe y sumisión. Amén.
Meditación y enseñanza de Jesús Marcos 7:16 se entiende en el contexto del conflicto entre Jesús y los fariseos por la tradición humana y la verdadera pureza, donde Cristo enseña que lo que contamina al hombre no es lo externo, sino el corazón; por eso, al decir “el que tiene oídos para oír, oiga”, Jesús llama a una escucha espiritual profunda que implica atención, discernimiento y obediencia, no solo religión externa, un llamado que se repite en toda la Escritura y que apunta a recibir a Cristo mismo, la Palabra encarnada, quien conoce y limpia el corazón; así, el versículo nos invita a examinarnos, a oír la Palabra con humildad y a obedecerla en la vida diaria, evitando interpretaciones superficiales que reduzcan “oír” a solo escuchar sin obedecer ni permitir que Dios transforme el interior.
Pregunta para reflexionar ¿Oigo la Palabra solo como información bíblica o como una verdad que debo obedecer?
Aplicación personal Orar antes de leer la Biblia (Sal 119:18). “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27).