Texto bíblico Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1, RVR1960):
Oración inicial Señor, reconozco que necesito de Cristo. No puedo vencer el pecado ni producir fruto espiritual con mis propias fuerzas. Ayúdame a entender tu Palabra, a reconocer aquello que me aparta de Ti y a depender de Cristo cada día. Dame un corazón humilde para obedecerte y permanecer en Él. Amén.
Meditación y enseñanza de Jesús La vida cristiana no consiste simplemente en esforzarme más, sino en vivir confiando en Cristo, hacer la voluntad de Dios y producir fruto para Su gloria. Hebreos 12:1-2 me llama a dejar el pecado y aquello que me estorba, pero siempre con los ojos puestos en Jesús. Él es la fuente de mi vida espiritual; por eso, al permanecer en Cristo y depender de Él, el Espíritu Santo produce en mí amor, obediencia, santidad y buenas obras (Juan 15:4-5; Gálatas 5:22-23).
Pregunta para reflexionar ¿Hay alguna prioridad que se ha vuelto más importante para mí que obedecer a Cristo?
Aplicación personal Identifico el pecado y aquello que está estorbando mi obediencia a Cristo como algo que debo dejar a un lado. Lo rechazo y lo abandono porque me enreda y afecta mi comunión con Dios. Decido enfocar mi vida en Cristo, Su Palabra y aquello que Él quiere producir en mí. No confiaré solamente en mis fuerzas, sino que permaneceré en Cristo mediante la fe, la oración, Su Palabra y la obediencia. Quiero que el Espíritu produzca en mí amor, obediencia, santidad y servicio para la gloria de Dios.