Texto bíblico Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. (Marcos 11:26, RVR1960)
Oración inicial Señor, abre mi corazón para entender tu Palabra. Enséñame a perdonar como Tú me perdonas y quita de mí todo orgullo o dureza. Quiero obedecerte con sinceridad. Amén.
Meditación y enseñanza de Jesús Jesús enseña en Marcos 11:22-26 que la fe, la oración y el perdón van juntos: no puedes orar bien si guardas rencor; el mensaje es claro, si no perdono, tampoco recibo el perdón de Dios (como también dicen Mateo 6:14-15 y Efesios 4:32), porque perdonar demuestra que realmente entendí el amor y la gracia que Dios me dio en Cristo, quien me perdonó primero y hasta en la cruz dijo “Padre, perdónalos” (Lucas 23:34); por eso hoy debo decidir perdonar, aunque me cueste, orar por quien me hirió y soltar el resentimiento, entendiendo que perdonar no es justificar lo malo ni sentir bonito de inmediato, sino obedecer a Dios y cuidar mi relación con Él.
Pregunta para reflexionar ¿Estoy dispuesto a perdonar como un hijo que quiere parecerse a su Padre?
Aplicación personal Hoy decido vivir recordando que Dios es mi Padre: no voy a guardar rencor, voy a perdonar a quien me ofenda, porque quiero estar bien con Él; si tengo algo contra alguien, lo suelto y elijo perdonar, porque valoro mi relación con mi Padre más que mi orgullo.