Texto bíblico Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar. (Marcos 14:18, RVR1960)
Oración inicial Señor Jesús, ayúdame a leer tu Palabra con humildad. No quiero mirar solamente los errores de otros, sino permitir que tu Palabra examine mi propio corazón. Dame un corazón sincero para reconocer aquello que debo cambiar y obedecer tu enseñanza. Amén. (cf. Salmo 139:23-24; Santiago 1:22-25).
Meditación y enseñanza de Jesús Marcos 14:18 muestra que Jesús, durante la última cena, anunció que uno de sus propios discípulos lo traicionaría. Esto enseña que estar cerca de Jesús o participar en cosas cristianas no garantiza un corazón fiel; por eso, en vez de señalar a otros, debo examinarme con humildad y preguntarme: “Señor, ¿hay algo en mí que necesita cambiar?” (Marcos 14:19; Salmo 139:23-24). Jesús sabía lo que ocurriría y, aun así, siguió voluntariamente hacia la cruz para cumplir la voluntad de Dios y dar su vida por nuestros pecados (Marcos 14:21; 1 Corintios 15:3). Por eso, este pasaje me llama a confiar en Cristo, reconocer mis pecados, arrepentirme y obedecer su Palabra (Juan 15:4-5; Santiago 1:22).
Pregunta para reflexionar ¿Estoy dispuesto a reconocer que yo también necesito examinar mi corazón delante de Jesús? (2 Corintios 13:5)
Aplicación personal Según Marcos 14:18, “uno de vosotros” me recuerda que no debo preocuparme primero por la fidelidad de otros, sino examinar mi propio corazón. Hoy decido ser sincero con Cristo, reconocer mis errores, apartarme del pecado y demostrar mi fe obedeciendo su Palabra. (Marcos 14:18-19; Santiago 1:22).