Texto bíblico Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. (Marcos 3:5, RVR1960)
Oración inicial Señor Jesús, reconozco que necesito tu gracia porque mi corazón es débil y muchas veces no comprendo ni obedezco tu Palabra como debería. Ayúdame a entender este pasaje, a reconocer lo que estorba mi comunión contigo y a confiar en tu poder, no solamente en mis propias fuerzas. Enséñame a permanecer en ti para que mi vida produzca fruto que glorifique al Padre. Amén.
Meditación y enseñanza de Jesús Identifico y abandono la dureza de corazón, el orgullo y la resistencia a la Palabra de Dios; confieso mis pecados y busco su perdón (1 Juan 1:9). Decido enfocarme en conocer a Cristo, obedecer su Palabra y amar con misericordia a los demás. No confiaré solo en mis fuerzas, sino que permaneceré en Cristo mediante la fe, la oración y su Palabra, dependiendo del Espíritu Santo para dar fruto en amor, obediencia y santidad, para la gloria de Dios (Juan 15:4-5; Gálatas 5:16).
Pregunta para reflexionar ¿Estoy escuchando atentamente lo que Jesús me enseña y respondiendo con fe y obediencia?
Aplicación personal Identifico y abandono la dureza de corazón, el orgullo y la resistencia a la Palabra de Dios; confieso mis pecados y busco su perdón (1 Juan 1:9). Decido enfocarme en conocer a Cristo, obedecer su Palabra y amar con misericordia a los demás. No confiaré solo en mis fuerzas, sino que permaneceré en Cristo mediante la fe, la oración y su Palabra, dependiendo del Espíritu Santo para dar fruto en amor, obediencia y santidad, para la gloria de Dios (Juan 15:4-5; Gálatas 5:16).